Cupido cupido cupido

Esta leyenda fue compartida por los autores de leyendas cortas. Luis, Mauricio y Carlos eran 3 niños que les llamaba mucho la atención jugar a invocar demonios, normalmente lo hacían cogiendo una moneda y diciendo estas palabras “cupido cupido cupido” y si caía tres veces seguidas cara, lo invocaban y podían pedirle algo, a lo que la cara era un sí y el sello un no, y para que el demonio se fuera tenían que decir las mismas palabras pero que cayera en sello.

Normalmente pedían cosas como caramelos, juguetes, salud para sus familiares pero por más que la moneda callera en cara nunca se cumplían. Un día decidieron jugar ellos tres junto a un compañero llamado Lucas al que le hacían matoneo, lograron que callera tres veces cara seguida y empezaron a pedir cosas, pero nada se cumplía.

Decidieron entonces intentar que el demonio se fuera pero nada, lo intentaron más de 20 veces cada uno y no salía tres veces seguidas sello, y Mauricio se desesperó y cuando lanzaron la moneda él dijo “ojala Lucas no hubiera venido”, y de repente todo se oscureció y Lucas fue jalado por unas sombras y tragado por la tierra, salió una sombra negra con dos ojos rojos y les dijo “sigan pidiendo que aquí estaré para cumplirles sus deseos”.

Ellos muy asustados intentaron salir corriendo, pero el demonio aparecía adelante de ellos cada vez que lo hacían, así que intentaron hacer que volviera lanzando la moneda pero no pudieron, entonces ellos le preguntaron “cómo hacemos para que te vayas?” y él dijo “tienen que desear que uno de ustedes desaparezca” , ninguno de ellos quiso hacerlo, así que el demonio enojado rodeo el cuarto con sombras, y Luis asustado y llorando les dijo “perdónenme” y cogió la moneda y la lanzo y mientras esta caía dijo “deseo que yo desaparezca”, la moneda callo en cara y el también fue consumido por la tierra.

Los dos que quedaban le dijeron que ya lo habían hecho y que los dejara en paz, pero el demonio respondió “lo que dije era una broma, yo no controlo la moneda” y desapareció, ellos muy asustados siguieron intentando que la invocación por la moneda se cancelara hasta que lograron que callera tres veces sello, muy asustados se fueron para la casa de Mauricio y allí vieron la misma sombra que les dijo “Nunca debieron jugar con esto” y la tierra los empezó a consumir.

Días después nadie noto que los 4 niños habían desaparecido, y lo más raro era que nadie los recordaba.